El algarrobo, como cultivo, es mencionado por Teofrasto (371-286 a. C.) en sus escritos, pero según Sprengel ya los hebreos y egipcios lo conocían pues como indica este autor fue con él, con lo que Moisés endulzo las aguas amargas del Mar para dar de beber a su pueblo durante el éxodo, además la algarroba era un fruto que los egipcios conocían y usaban para la momificación.

 

También existen referencias a la algarroba en los Evangelios, en la parábola del hijo pródigo y en el retiro de Juan Bautista en el desierto, etc.

 

En distinto relatos de escritores romanos se indica que el algarrobo era símbolo de pureza y fuerza y encomendado a Júpiter ya que los sacerdotes del templo de este dios debían enterrar los recortes de los sus caballos y uñas bajo un algarrobo para ser fuertes y ecuánimes.

 

Relacionado con el uso de la pulpa de algarroba en las boticas y considerando que el garrofín no tenía uso adecuado y que su peso era más o menos constante, se desarrolló el empleo de los garrofines como unidad de peso en la medición de polvos y otros productos de farmacia y en joyeria de oro y diamantes denominándose al peso más o menos constante (lo cual se ha comprobado que no es del todo cierto) de 198 - 199 miligramos, que se decían pesaban los garrofines, quilate, tomando esta medida de peso la denominación de quilate de Derat o Karat nombre con el que se denominaba la semilla del árbol Keratia o algarrobo.

 

 

 Pablo Melgarejo Moreno y Domingo M. Salazar Hernández 

en su libro "Tratado de Fruticultura para zonas áridas y semiáridas" Volumen 2


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